EXPLORACIÓN DE NGC 4038
El rey Woo estaba discutiendo un asunto con su cuñado; ambos estaban en una terraza de la Casa del Gobierno, era de noche. El rey Woo exigía a su cuñado que cuando interviniese en un caso judicial, lo hiciese de forma justa y correcta, puesto que habitualmente daba la razón a algunas mujeres de la corte que hablaban ofensiva y dominantemente a personas interrogadas, aunque dichas personas no hubiesen cometido ningún delito. Era una advertencia, y le dijo que si no cambiaba no le confiaría ningún juicio. De repente, una nueva sombra entre las sombras de la noche pasó sobre ambos, era una nave redonda de color negro, era de aspecto cristalino, pues estaba fabricada con una aleación de cuarzo y de metal. El rey Woo, al verla, se asustó y corrió a refugiarse al interior de una habitación, su cuñado se dirigió hacia un cañón dispararayos para hacer frente a la nave, pero el rey le ordenó que no disparase, ya que la nave tan solo había pasado planeando sobre ellos a muy baja altura, pero no había hecho nada en la corte ni contra ellos; también le dijo que podía ser alguno de los suyos. Podía ser uno de los suyos, aunque la nave era muy diferente a las de los cosmonautas del gobierno, puesto que las del gobierno no eran circunferenciales. Tras rebasar la corte planeando muy despacio, la nave continuó planeando a muy baja altura hasta llegar a una zona marina donde se perdió de vista. Aquella forma de planear había sido la utilizada por un grupo de rebeldes que dieron un golpe de estado en el pasado, con ello, evitaban que les disparasen con los cañones lanzarayos, puesto que quedaban escudados por edificios, árboles y colinas; el rey Woo lo sabía puesto que era algo que constaba en los archivos históricos. En el interior de la nave tan solo había una persona, era un adolescente que se llamaba Woo; Woo no era un rebelde que tramase dar un golpe de estado, era el Woo Solitario, y en su vida anterior había sido el padre del actual rey; sus recuerdos no habían muerto, nunca le hubiese hecho nada al rey. Woo había hecho aquello debido a algo parecido a un arrebato de humor que en ocasiones tenía; imitó a los rebeldes antes de partir al Espacio en secreto.
El joven Woo había fabricado aquella nave en una montaña del país vecino llamado estado Primitivo, un país en el que los habitantes vivían naturalmente como los hombres primitivos; era un sistema político consciente, puesto que despreciaban las cosas artificiales, pensaban que el Creador ya les había dotado de todo con lo que poder vivir la vida y ser felices, por lo que no había nada nuevo que tuviesen que inventar. El joven Woo, que era del estado Woo, había mantenido fuertes discusiones en la corte de su país, y como además era muy joven, no había confiado en que su gobierno le hubiese concedido autorización para fabricar aquella nave cósmica, debido a dichas circunstancias, fue por lo que fabricó la nave fuera del país, ya que al fabricarla en el estado Primitivo, no estaba cometiendo ningún delito en el estado Woo, aunque no quisiese su gobierno que la fabricase, siendo que incluso el rey primitivo sí que le había dado autorización; de esa forma, su gobierno no podría acusarle de nada.
Tras salir la nave de la atmósfera, esta se veía como una bola luminosa de color azulado que comenzó a recorrer el Universo a toda velocidad; parecía una estrella. Xin llegaría a NGC 4038 en poco tiempo, puesto que había conseguido mejoras muy notables en la velocidad. Los cosmonautas Woo ya habían estado en NGC 4038, pero Woo había decidido probar su nave yendo a explorar allí precedentemente a volar a la Cercana (Vía Láctea), lo cual era su principal objetivo, ya que nunca nadie había conseguido llegar hasta la Cercana y pretendía dar dicho paso evolutivo, puesto que NGC 4038 no era el lugar idóneo donde emigrar para sobrevivir al cataclismo galáctico, porque se pensaba que dicha galaxia terminaría destruida al igual que la en que vivían los Woo. A pesar de ser innecesario, se habían realizado numerosos viajes hasta la zona en que se habían unido ambas galaxias, a propósito de estudiar el cataclismo galáctico; ello había costado muchas vidas, pues para llegar hasta NGC 4038 los cosmonautas atravesaban algunas franjas de fuego de las que se habían formado por el cataclismo, las atravesaban a toda velocidad por los puntos que les parecían más propicios, y conseguían sobrevivir, pero algunos habían muerto por estallar sus naves tras la incandescencia provocada por las altas temperaturas; se habían dado casos, incluso, de algunos sobrevivientes que habían llegado al estado Woo con las naves retorcidas a causa de las altas temperaturas de las franjas de fuego galácticas; aquel accidente habitualmente se daba porque a pesar de seleccionarse un punto seguro por donde pasar, la gravedad habida en aquellas franjas atraían a las naves hacia su interior. Otros, desorientados, se habían perdido en el Universo.
Rumbo a NGC 4038. Woo había observado con el visor de lejanía lo que tenía frente a él, viéndolo en una pantalla de la nave; tras comprobar que había vía libre sin obstáculos para un tramo extenso de tiempo, fue al lavabo a vaciar la vejiga. Cuando estaba retornando al punto de pilotaje, ¡pum!, se dio una gran fatalidad, puesto que un asteroide con un tamaño que hacía el doble de la nave se interpuso en la trayectoria de la nave y el impacto fue inevitable. Woo cayó hacia atrás mientras que la nave volteaba quedando sin control; debido a la onda provocada por el choque, Woo se sintió como si la gran roca hubiese impactado contra el mismo, a pesar de que la cabina de pilotaje estaba mullida y poseía una gran flexibilidad suavizadora, y dio un gran grito de dolor; casi llorando, dijo que debía hacer algo, y empujado por un impulso reflejo se dirigió al asiento de pilotaje, pudiendo así detener a la nave. Dicha maniobra de detener a la nave era parte de una de las normas de supervivencia, la cual decía que en caso de accidente se debía detener a la nave cuanto antes para realizar una revisión, aunque la nave funcionase y pareciese seguir funcionando bien, puesto que de haber algún desperfecto, por la presión de la navegación, dicho desperfecto podría ir tornándose mayor convirtiéndose todo en una situación mortal. En base a la norma de supervivencia, se dirigió al planeta con aire respirable más próximo que había; pronto comenzó a dolerle todo el cuerpo como si tuviese hematomas por todas partes, por lo que activó el campo de fuerza interno de la nave, el cual restauraba la normalidad en el ánimo biológico humano además de anular el dolor.
Encontró un planeta alumbrado por una estrella enana marrón y aterrizó en él; todo estaba en penumbras y además la enana marrón comenzaba a ocultarse en el horizonte; había aterrizado en una zona desértica con pequeñas cumbres; pronto, en el horizonte comenzaron a verse claridades de amanecer, ya que aquel planeta estaba alumbrado por dos estrellas de un sistema binario; en poco tiempo, comenzó a ver una estrella enana blanca, y Woo se preguntó a él mismo que cuándo se dormía en aquel planeta si al ponerse una estrella salía la otra. Tras analizar el aire exponiendo un poco de sangre a este, pudo abrir la cúpula de la cabina, puesto que el aire era respirable a pesar de estar bastante cargado de polvo. Revisó a la nave y comprobó que esta no tenía grietas gracias a que el cuarzo había dejado de ser quebradizo al estar mezclado con metal, se había introducido un fragmento puntiagudo del asteroide en el cuarzo, pero la nave no necesitaba reparación, y ni siquiera extrajo aquel fragmento, ya que no era un impedimento para poder continuar. Pudo comprobar que estaba en una zona volcánica. Había decidido pasar varios días en aquel planeta para reponerse, puesto que el shock que le había causado el impacto le había debilitado mucho. Al escuchar una gran explosión, cerró la nave; un volcán activo había comenzado a expulsar lava además de rocas, así que tuvo que irse de allí. A cierta distancia de seguridad volvió a aterrizar, se veía algunos matorrales y varios árboles muy pequeños, y pudo ver a cuatro hombres que se dirigían hacia él con piedras en las manos con la intención de hacer frente a aquello que había descendido del cielo; Woo enseguida supo que aquellos hombres eran caníbales, porque se veía muchos huesos por tierra; aquello era una característica de los territorios de canibalismo. Los caníbales comenzaron a arrojar piedras a la nave, por lo que Woo les disparó un rayo que acabó con los cuatro.
Exploró el planeta y comprobó que no dominaba el ser humano en el planeta, puesto que en el planeta había grandes saurios, los cuales eran dominantes y se habían adueñado de las zonas más fértiles de aquel planeta. Un día, que había posado la nave cerca de una playa, y estaba haciendo anotaciones de lo que había observado tras diferentes exploraciones, se acercaron a la nave un pequeño grupo de mujeres y niños que también eran caníbales, y observando la nave hablaban de ella, al poco tiempo, llegó un anciano que se puso a hablar con las mujeres; este anciano sonreía mucho y reía haciéndose el gracioso; el anciano decía que debía de haber alguien dentro, y, para hacerse el valiente, dijo que iba a ir hasta la nave para comprobarlo con su garrote; una de las mujeres le dijo que tuviese cuidado de que no le mordiese; el anciano, sonriendo, le contestó que no tenía dientes. Llegó hasta la nave y comenzó a tocarla y a empujarla, a la vez que decía a las mujeres que no hacía nada; ya verás como yo te abro a ti decía el anciano, y tratando de quebrarla para ver lo que había dentro comenzó a darle garrotazos a la nave. Aquel viejo loco que era caníbal terminó como los hombres que arrojaron piedras contra la nave, desintegrado por un rayo que Woo le disparó. Tras recuperarse, Woo emprendió el vuelo de nuevo rumbo a NGC 4038.
La nave era perfecta para viajar hasta la Cercana, ya que había llegado hasta NGC 4038 en muy poco tiempo y le quedaba más de la mitad de oxígeno al depósito, por lo que según sus cálculos, todo le iría bien si finalmente viajaba hasta la Vía Láctea. En NGC 4038, visitó diferentes planetas habitados. En primer lugar, exploró en una zona próxima a la zona catastrófica, donde la temperatura era muy elevada. Allí visitó diferentes planetas, se estaba dando un holocausto final en ellos; se veía cadáveres por todas partes; mujeres sentadas con sus hijos en brazos, en orillas de playas, con los pies introducidos en el agua para refrescarse. En un planeta habían construido colinas artificiales para proteger con sombra los cultivos. En otro, techumbres de cañas por todas partes en los pueblos para suavizar la temperatura; además inundaban el exterior de los hogares en los pueblos, para refrescar y mejorar la calidad del aire. En aquella zona el holocausto final era generalizado en todos los planetas habitados. Cansado de tanto dolor, Woo se dirigió a un cuadrante de la galaxia lejano a la catástrofe cósmica para explorar lejos de aquel holocausto.
Pronto comenzó a localizar planetas habitados, desde lejos ya los reconocía debido a las diferencias de las atmósferas, puesto que donde había vida, los planetas estaban rodeados por un halo azulado. Localizó un planeta habitado por humanoides muy diferentes del ser humano corriente, pero considerados de la familia humana; eran unos seres de color blanco y sin pelo, con la piel membranosa que recordaban un poco a los reptiles, sin embargo, al andar erectos y ser civilizados, se les consideraba de la familia humana; estos vivían de la agricultura mayoritariamente; entre ellos había un pueblo que era llamado los horticultores. La selección de las especies era diferente de la terrícola en la cultura Woo, ya que no se consideraba al mono de la familia humana, puesto que entre humanos y monos había muchas diferencias, y, al haber diferencias muy notables entre especies, se consideraban diferentes familias; siendo que todas las especies de la familia de los monos tenían los cuerpos cubiertos de pelos, a diferencia de todas las especies de la familia humana; por otra parte, todas las especies de la familia de monos andaban agachadas ayudándose con los brazos como si andasen a cuatro patas y, además, hacían vida salvaje como los demás animales, a diferencia de como las especies humanas, que todas andaban erectas y vivían civilizadamente, no hacían vida salvaje; incluso algunos pueblos malignos de seres humanos, a pesar de ser malos, poseían una modalidad cívica en su cotidianidad existencial. Claro que los monos tienen manos y se puede decir que se parecen a los humanos por ello, pero las ratas también tienen manos y se podría decir lo mismo, lo cual no dejaría de ser una gigantesca incongruencia como con los monos que son animales salvajes muy diferentes al ser humano, y, por muchos millones de años que pasen, de los monos seguirán naciendo monos, de las ratas, ratas, del ser humano, humanos y de los mosquitos, mosquitos; no creo que los mosquitos lleguen a convertirse en dinosaurios, ya que no lo permite sus características biológicas.
Continuó visitando planetas; al fin encontró un planeta que sus astrónomos le habían mencionado en su vida anterior, del que le habían dicho que era el planeta más maravilloso que habían visto, debido a la diversidad de especies humanas que en él había. En aquel planeta había humanoides anfibios de color rojo; humanoides que andaban inclinados debido a la estructura de sus piernas, pero no utilizaban las manos para desplazarse; humanoides como nosotros los de raza blanca; humanoides pigmeo; humanoides de raza oriental; y humanoides con las cabezas cuadradas, que aunque dichas cabezas poseyesen curvaturas, eran más cuadradas que redondas. Este planeta estaba iluminado por un sistema estelar de tres estrellas, dos de ellas formaban pareja, conformando un infierno estelar en el polo norte, que era como llamaban a aquel fenómeno astronómico los habitantes del planeta debido a las elevadas temperaturas que en el norte se daban, infierno estelar, y una tercera estrella roja de muy poca fuerza orbitaba a las otras dos junto al planeta. En el infierno estelar del norte, Woo consiguió cuarzo invisible y metales que parecían espejos; cuarzo que parecía invisible de puro que era, por eso Woo lo llamaba invisible, ya que era difícil de detectarlo visualmente, debido a su pureza; en otro lugar del planeta, también consiguió patitos pigmeos que llevó a su planeta; siendo que una vez en Menc, allí en el estado Woo, frecuentemente salía a pasear con uno de esos patitos que era su mascota, y la gente se quedaba asombrada al ver el patito, pues era tan pequeño que parecía recién nacido. A pesar de ser maravilloso aquel planeta, no fue el que más gustó a Woo; el planeta que más le gustó fue uno en el que había un pueblo de raza blanca que era muy civilizado, de tan a gusto que se sintió en aquel planeta le supo mal abandonarlo. Era un planeta de bellos paisajes, iluminado por tres estrellas, una blanca, una roja y una amarilla; la blanca era la de mayor potencia y eclipsaba la luminosidad rojiza de la roja, a pesar de ser la estrella más alejada del planeta; las otras dos estrellas poseían muy poca fuerza, especialmente la amarilla a la cual siempre se le veía en el horizonte del planeta, con leves variaciones en su altitud; aunque hubiesen tres estrellas, la temperatura era bastante agradable habitualmente.
Cuando Woo llegó a aquel planeta se posó en una zona silvestre casi a ras del suelo con el sistema antigravitatorio activado; allí vio a un grupo de tres niños; dos de ellos jugaban bajo la luminosidad de la estrella blanca, mientras que el otro les observaba; jugaban con unos aparatos manuales que eran toboganes con un pequeño tramo horizontal en el final de abajo; uno de los niños pasaba una bola desde su tobogán al tobogán del otro, al cual no se le podía caer al descender, y una vez la bola en equilibrio, este debía pasar la bola al tobogán del otro. Los niños, al ver la nave, quedaron asombrados y comenzaron a hablar entre ellos de aquello que había llegado, y uno de ellos comenzó a mover los brazos abiertos como si estuviese volando, diciendo a sus amigos que era un aparato que volaba. El mayor de los niños, tratando de ser cauto, propuso ir a avisar a los vigilantes. Llegó un grupo de hombres armados con unas lanzaderas manuales de un mecanismo parecido al efecto muelle, que lanzaban bolas mortalmente; uno de aquellos hombres preparó su lanzadera disponiéndose a disparar, pero el jefe de aquellas gentes empujó a su arma con su mano diciéndole que no había hecho nada, y ordenó que nadie disparase mientras que no hiciese nada contra ellos. Woo les observaba y ellos observaban a Woo; el joven cosmonauta se dio cuenta de que eran pacíficos y abrió la cúpula de la cabina dejándose ver a aquellas personas a la vez que levantaba sus manos enseñándoles las palmas desnudas, dándoles a entender que no les iba a hacer nada; el jefe de aquel pueblo imitó a Woo enseñándole las manos del mismo modo, ya que le había entendido. Finalmente, aquel territorio se convirtió en la base de Woo mientras que estuvo explorando en aquel planeta, allí iba a descansar tras las exploraciones y pasaba horas leyendo cuando le apetecía. Aquellas gentes llegaron a acostumbrarse con la presencia de la nave, a la cual, en ocasiones, Woo la posaba en una plaza céntrica muy concurrida del poblado que aquellas gentes habitaban, incluso algunas jóvenes, bromeando allí en la plaza, se sentaban sobre el ala circunferencial de la nave mientras que Woo leía en el interior, puesto que no se asustaban.
La luminosidad de la estrella amarilla no era eclipsada por la blanca, se veía a la estrella en el horizonte tal como si estuviese a ras del suelo, siempre rodeada de iridiscencia amarilla, pareciendo una bola de fuego dicha iridiscencia; incluso por las noches, continuaba viéndose un débil resplandor en el horizonte a causa de aquella estrella. Justamente dicha estrella fue uno de los elementos que más llamó la atención en Woo en aquel planeta, puesto que, estando este en las afueras silvestres del territorio que utilizaba como base, un día se dio un fenómeno astronómico muy extraño y de gran belleza al darse el nivel de máximo acercamiento de aquella estrella al planeta. Debido a la aproximación de la estrella, todo se inundó de una niebla de iridiscencia amarilla allí donde estaba Woo; muchas personas salieron de sus casas para introducirse en aquella niebla amarilla, y tanto adultos como niños abrían los brazos y trataban de tocar la niebla con sus manos; algunos de los niños, jugando, la aspiraban intentando tragar niebla; la niebla no era tóxica. Tan maravilloso le pareció aquello a Woo, que no lo dudó ni un momento y enseguida comenzó a grabarlo todo. Con la exploración de aquel bello planeta, Woo dio por finalizada su estancia en NGC 4038 y retornó al estado Woo. Mucho más en el futuro, x siglos, el Woo Solitario pudo advertir mientras observaba en el plano oculto (inconsciente) que aquel planeta todavía existe en la actualidad, en una de las zonas azuladas de NGC 4038, aquellas gentes aún no han sido víctimas del cataclismo galáctico, todavía están a tiempo de sobrevivir, se decía el Woo Solitario, al igual que consiguieron hacer los Woo formando una colonia en un planeta de la Vía Láctea gracias a la ideología de supervivencia de su cosmonáutica. Y vio que los niños todavía juegan con bolas, pero haciéndolas levitar sobre sus manos desplazándolas de un lugar a otro empujadas por la energía de las manos. Debido al avance tecnológico que poseen, quizás consigan sobrevivir, como diferente posibilidad, quizás no les sea necesario sobrevivir con naves si tras terminar de desintegrarse NGC 4039, la más pequeña de las galaxias, todo cambia y se apaguen las franjas de fuego no terminando de destruirse NGC 4038.
Woo, finalmente, también viajó a la Cercana, allí estuvo varios años explorando en muchos planetas. Al llegar al estado Woo, tras haber estado en la Vía Láctea, comenzó a liberar diferentes tipos de animales que allí había capturado en diferentes planetas; liberó ardillas, que no tenían; liberó a unos sapos alargados sin cola que despertaban simpatía, ya que eran muy curiosos y se acercaban a las personas para observarlas, además volaban casi a ras del suelo y del agua, tal como si estuviesen dando unos saltos muy alargados; también había llevado unos moluscos de agua dulce que se parecían a las lapas debido a su estructura a pesar de no tener concha, y eran casi del tamaño de una mano, estos moluscos eran comestibles y muy sabrosos; había llevado caracoles de tierra alargados de color morado, puesto que los caracoles le gustaban mucho y aquella especie no la tenían; liberó koalas; liberó ocas. Tras liberar a dichas especies de animales comenzó a liberar las aves que más habían llamado su atención; en primer lugar, diez parejas de golondrinas de color blanco con algunas manchas negras; liberó varias parejas de lechuzas de color amarillo que emprendieron el vuelo hacia la ciudad desde las montañas solitarias, al igual que habían hecho las golondrinas. Las personas no podían creerlo al ver a aquellas aves tan bonitas, y se llegó a escuchar decir que ya había vuelto de las estrellas el niño solitario, era un seudónimo que le habían puesto a Woo; finalmente, también liberó veinte parejas de unas aves rapaces de color blanco con algunas plumas grises que al abrir las alas se tornaban redondas debido a como eran las alas, sobresaliendo de la circunferencia varias plumas alargadas en cada lado. Ante tanta belleza, las personas no podían evitarlo, eran pocas las que no mantenían sus cabezas en alto mirando al cielo. También había llevado diferentes tipos de especies vegetales comestibles que no poseían.
Como Woo tenía buenos sentimientos, no se había olvidado de su amigo el jefe Primitivo, el cual le dio autorización para fabricar la nave en una de las montañas del estado Primitivo. Y, pasado un tiempo, se veía allí en el territorio primitivo algunas jóvenes sentadas sobre melones de un metro de altura aproximadamente; los melones gigantes eran un regalo que Woo había llevado a sus vecinos, debido a lo bien que se habían portado con él.
FIN

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